Durante dos milenios, la tradición filosófica consideró que el universo era eterno y no cambiaba. Aristóteles lo dijo con claridad y sus ideas dominaron el pensamiento occidental por más de dos mil años.
Creía que las estrellas están hechas de una materia imperecedera y que los paisajes del cielo son inmutables.
![]() |
Desde los tiempos de Aristóteles hasta finales del siglo XX se admitió la idea de que el universo era estático, que el cosmos había sido eternamente igual. Según Aristóteles y los pensadores del siglo IV a.C. lo que está bajo de la Luna es un mundo cambiante, lo que está más allá de la Luna es un mundo inmutable. |
![]() |
Sin embargo, incluso en la antigüedad, algunos filósofos opinaron que el mundo no podía ser inmutable.
Lucrecio, filósofo romano del siglo primero antes de Cristo, afirmaba que el universo aún estaba en formación. He comprobado desde mi infancia, se dijo, que las técnicas se han ido perfeccionando. Han mejorado el velamen de nuestros barcos, se han inventado armas cada vez más eficaces, hemos fabricado instrumentos musicales más refinados. Si el universo fuera eterno, todos estos progresos ya se habrían realizado muchísimo antes y deberíamos estar viviendo en un mundo terminado. De ahí deducía que el mundo no existe desde siempre. ¡Impecable deducción! |
Pero el enorme prestigio de Aristóteles contribuyó a que se hiciera tan arraigada esta creencia que pasó intacta a través de toda la Edad Media. Desgraciadamente la Iglesia Católica adoptó oficialmente esta teoría, con lo cual todo pensamiento divergente quedaba fulminantemente condenado. Ni siquiera Newton, se atrevió a proclamar que, en tal caso, la ley de la gravedad haría que las estrellas se fueran acercando unas a otras hasta juntarse todas en un solo bloque.
Hoy sabemos, gracias a los instrumentos modernos, que Aristóteles y sus seguidores se equivocaron. Pero, en ese tiempo la única visión posible era la que daban los ojos cuando contemplaban maravillados la belleza de los amaneceres, cuando el Sol se levantaba en el cielo, emergiendo de las montañas y cuando las estrellas iban recorriendo lentamente el cielo nocturno.
ENLACES DE INTERÉS